

Yo chateaba con casi cincuenta personas. Una noche nos juntamos todos y conocí a Alejo personalmente. Poco después me fui a vivir sola a Buenos Aires. Se suponía en mi familia que me fui allá para estudiar periodismo, pero en realidad yo sabía que era para estar más cerca de él, aunque él no quisiera estar cerca mío... Yo estaba muy enamorada y él no parecía estarlo, no tanto. Y entonces fue cuando me puse a pensar que yo no era lo suficientemente linda para él, o lo suficientemente flaca. Sentía que, si adelgazaba, Alejo me iba a querer más. Pero me engañaba, fue un error... y así comenzó el infierno.
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